Esta página reúne el orden real de un proyecto: relevamiento en planta, definición de capacidades, fabricación o importación del equipo, traslado y puesta en marcha. Trabajamos con queserías y tambos de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, y cada etapa tiene tiempos que dependen del tipo de línea, del espacio disponible y de la documentación que exija el destino final del producto. Acá vas a encontrar qué se espera de cada parte, qué se necesita antes de arrancar y qué no conviene dejar para el final.
Cada proyecto de quesería o tambo se organiza en etapas con fechas de referencia y entregables concretos. Estas son las instancias habituales, desde la visita técnica hasta la puesta en régimen de la línea.
Los plazos se ajustan según disponibilidad de equipos importados, obra civil del cliente y calendario de auditorías de exportación. La secuencia se acuerda por escrito antes de iniciar.
Visita a planta o tambo, medición de caudales y registro de la capacidad instalada. Se entrega un anteproyecto con layout de sala, requerimientos eléctricos y listado preliminar de equipos. Es el momento donde suelen aparecer los cuellos de botella reales: tanques de frío subdimensionados, salas de ordeñe sin espacio para identificación individual o accesos que complican el ingreso de una envasadora al vacío.
Con el anteproyecto aprobado se cierran planos, se confirman materiales (acero AISI 304 en contacto con producto) y se libera la orden de fabricación. Los equipos modulares, como la línea de pasteurización continua, se arman por bloques para facilitar el transporte hasta Córdoba, Santa Fe o Buenos Aires. Durante esta etapa se define también el protocolo CIP y la documentación técnica que va a pedir la auditoría.
Llegada de equipos, montaje mecánico, conexionado eléctrico y pruebas hidráulicas. En tambos comerciales esta fase incluye la instalación de sensores de flujo, identificadores RFID y el tablero con protecciones para ambiente húmedo. El cliente debe tener resuelta la obra civil y la alimentación eléctrica antes de esta ventana; si no, el cronograma se corre sin excepción.
Arranque asistido, calibración de recetas y formación de operarios en turno real. Se ajustan parámetros de vacío, temperatura de pasteurización y ciclos de sellado según el tipo de pasta. La puesta en régimen no termina cuando el equipo arranca: termina cuando el lote sale estable y repetible. Recién ahí se entrega el manual de mantenimiento preventivo y el registro de parámetros por producto.
Una vez estabilizada la producción, se acompaña la preparación de la primera partida para exportación: envasado al vacío, rotulado, cadena de frío y coordinación con el operador logístico. El seguimiento se extiende durante los primeros embarques para corregir desvíos de formato o de vida útil antes de que se conviertan en un problema comercial.